Un poco de diástole, un poco de sístole y mucho del síndrome del savant. ¡Ah! Y si surge, chorradas como panes.
No merece la pena tener libertad si no conlleva la libertad para equivocarse. Supera mi comprensión como los seres humanos, por muy experimentados y capaces que lleguen a ser, puede disfrutar en privar a otros seres humanos de ese precioso derecho.